Brasil superó al Reino Unido y ya es el tercer país con más casos de coronavirus: 254.220
Con 13.140 contagios de coronavirus registrados en las últimas 24 horas, Brasil superó este lunes 18 de mayo al Reino Unido y se convirtió en el tercer país con más casos confirmados de la enfermedad en todo el mundo, se informó oficialmente.
Con ese resultado, Brasil acumuló 254.220 casos confirmados, reportó esta noche el Ministerio de Salud, y en la escala global quedó precedido únicamente por Estados Unidos (1,5 millones) y Rusia (290.678).
En menos de una semana, el país escaló del octavo al sexto lugar, luego al cuarto y finalmente al tercero entre aquellos con mayor cantidad de contagios de Covid-19.
Asimismo, con 16.972 muertes por coronavirus (674 en las últimas 24 horas), Brasil se mantenía sexto por cantidad de decesos, detrás de Estados Unidos, el Reino Unido, Italia, Francia y España.
La cantidad de casos puede dispararse a partir de mañana, debido a que los informados hoy corresponden a los detectados en los laboratorios ayer domingo, cuando hay menos personal asignado a esa tarea.
Mientras tanto, el país más grande de América latina continuó sumergido hoy en la polémica acerca de las políticas seguidas por el gobierno federal frente a la pandemia de coronavirus.
Por un lado, el ex ministro de Salud Luiz Mandetta reiteró que había alertado al presidente Jair Bolsonaro sobre la gravedad de la pandemia y aseguró que “nada de lo que está ocurriendo hoy es sorpresa” para las autoridades.
“Teníamos nuestros estudios de escenarios de números de casos y muertes; nada de lo que está ocurriendo hoy es sorpresa para el gobierno”, dijo Mandetta en una entrevista publicada hoy por el diario Folha de Sao Paulo.
Bolsonaro “claramente consideraba que la crisis económica proveniente de la de salud era inaceptable, por más que lo alertáramos de que era una enfermedad muy seria y que el número de casos podría sorprender”, señaló.
Mandetta explicó que el Ministerio de Salud comenzó en enero a advertir al mandatario sobre la gravedad del coronavirus y a emitir boletines diarios, pese a que entonces el asunto no generaba tanto interés.
“La primera impresión que tuve era que el gobierno no estaba tan interesado en el asunto y no le estaba dando la debida dimensión; tan sólo cuando ya estábamos con el virus y casos sumándose, en la segunda semana de marzo, percibieron que toda la sociedad estaba muy ligada al Ministerio como principal punto de referencia”, dijo.
“Es difícil coordinar un sistema como ministro si el presidente transmite otro mensaje”, reflexionó Mandetta, quien fue destituido el mes pasado y sucedido por el también médico Nelson Teich, que corrió la misma suerte este fin de semana y fue reemplazado interinamente por Eduardo Pazzuello, un general del Ejército sin experiencia en asuntos de salud pública.
Por otra parte, volvió hoy al tapete el tratamiento con cloroquina, una sustancia usada contra la malaria y el lupus cuya efectividad contra el coronavirus no está científicamente comprobada y se teme que cause daños secundarios, y que es insistentemente recomendada por Bolsonaro.
“Comenzamos a experimentarla con pacientes graves que ya estaban en los hospitales; por lo que sé de esos estudios, que aún no concluyeron, 33% de los pacientes tuvo que suspender el uso de cloroquina porque presentaron arritmia, algo que puede generar un paro (cardíaco)”, reveló Mandetta.
Paralelamente, la fiscalía de Paraupebas, en el sur del estado amazónico Pará, informó hoy que investigaba una denuncia según la cual policías distribuyeron sin cargo dosis de cloroquina
Paraupebas es la ciudad con mayor producto bruto interno en Brasil, debido a su actividad Minera, y Pará, donde al menos siete ciudades tuvieron que realizar el lockdown (bloqueo total de sus actividades) para contener los contagios, es el quinto estado con más casos en el país.
Este fin de semana, en una demostración favorable a Bolsonaro en Brasilia, los manifestantes le cantaron al presidente que la cloroquina “fue enviada por Jesús” para curar a los brasileños.
En tanto, el estado San Pablo, que concentra un tercio de las víctimas brasileñas de coronavirus, anunció que por ahora no adoptará el lockdown pese a que en algunas zonas llegó al 91% de ocupación de las camas de terapia intensiva.
En ese contexto, la ciudad de San Pablo, capital del estado homónimo y la urbe más poblada de Sudamérica, resolvió adelantar feriados a partir del miércoles, para permitir el cese de actividades casi total hasta el domingo.
Coronavirus: Brasil ya es el país con la tasa de contagios diaria más alta del mundo
En la última semana representó el 13% de todas las transmisiones a nivel global y superó a países como Italia, España y el Reino Unido. Además, los casos crecieron en promedio un 5,5% cada día cuando en EEUU, que tiene la cifra total más alta, la cifra fue del 1,6%
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Brasil es el tercer país con el mayor índices de infectados por coronavirus en el mundo (REUTERS/Ricardo Moraes)
Brasil se convirtió este lunes no sólo en uno de los epicentros de coronavirus a nivel global, sino además en el país con la tasa de contagios diaria más alta del mundo. Solo en la última semana, el país sudamericano representó el 13% de todos los nuevos casos de contagios a nivel mundial.
El último boletín del Ministerio de Salud divulgado este lunes reportó 13.140 nuevos casos de COVID-19 en las últimas horas, convirtiendo a Brasil en el tercer país con más infectados en el mundo. Con ese balance, la cifra de contagios ascendió a 254.220, y superó al Reino Unido (247.706) en el tercer lugar de la lista de países con más casos de coronavirus.
Lo de este lunes era previsible, ya que en la última semana el crecimiento de contagios fue exponencial. En apenas unos días el país sudamericano superó a Italia y España en el total de infectados. Los más afectados según los datos de la Universidad Johns Hopkins siguen siendo Estados Unidos (1.496.509) y Rusia (290.678).
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Hasta este domingo, cuando se reportaron 241.080 infectados, los nuevos casos diarios crecieron un 5,5% de media en la última semana. En Rusia la tasa de crecimiento es del 4,1%, mientras que en Estados Unidos las nuevas infecciones crecen en promedio alrededor del 1,6% diario.
Según Bloomberg, en promedio, más de una de cada 10 nuevas infecciones en todo el mundo pueden registrarse en Brasil.
Además, el nivel de preocupación aumenta ya que las autoridades estiman que la tendencia es que los números de contagiados y muertos sigan creciendo de forma exponencial hasta julio, para cuando se espera el pico de la curva de incidencia.
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Pese al agravamiento de la pandemia en Brasil, Bolsonaro sigue rechazando las medidas de confinamiento y distanciamiento social (REUTERS/Adriano Machado)
“Nunca lo dije y ni lo voy a decir, pero teníamos nuestros estudios de escenarios de números de casos y muertes. Nada de lo que está ocurriendo hoy es sorpresa para el Gobierno”, declaró el ex ministro de Salud, Luiz Henrique Mandetta, durante una entrevista con el diario Folha do São Paulo.
El funcionario, defensor de las medidas de confinamiento para contener el brote, fue destituido hace poco más de un mes por el presidente Jair Bolsonaro, quien rechaza el distanciamiento social. La tensión interna aumentó la semana pasada tras la renuncia de Nelson Teich, quien sucedió como ministro de Salud a Mandetta sin cumplir un mes en el cargo. El motivo de la dimisión fueron las “incompatibilidades” con el jefe de Estado en la gestión de la pandemia.
“Tres ministros de salud en menos de un mes; menos de 3.500 pruebas por millón de personas; ninguna guía federal clara sobre cómo enfrentar la pandemia; y políticas de contención variadas y descoordinadas”, describió Alejo Czerwonko, un estratega de mercados emergentes de UBS Financial Services, en una nota a los clientes, y citado por Bloomberg. Por esa razón, subrayó, “no es sorprendente que Brasil” sea un nuevo epicentro del COVID-19.
En esa línea se pronunció Thomaz Favaro, analista político de Control Risks, quien criticó la falta de coordinación entre los gobiernos federales y locales de la región: “Nada se compara con el nivel de caos que estamos viendo en Brasil”.
“La forma en que están desincronizados reduce el impacto de las medidas. La comunicación es la principal herramienta que tienen los gobiernos para luchar contra la pandemia, y con tantos mensajes diferentes, reduce el poder del aislamiento social y crea un paisaje fértil para las noticias falsas y las teorías de conspiración”, apuntó.
Mientras gobernadores y alcaldes defienden medidas de confinamiento, el presidente brasileño, que ha hecho más foco en el impacto económico, las rechaza y convoca a la población a seguir con su vida normal.
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El alcalde de San Pablo advirtió que en el estado, el más afectado por el coronavirus en Brasil, esperan un colapso en el sistema de salud (REUTERS/Rahel Patrasso)
La gobernación de San Pablo, el estado más poblado y afectado por la enfermedad, admitió que estudia imponer una cuarentena total debido a que las medidas de distanciamiento social hasta ahora adoptadas no se han mostrado efectivas y a que ya espera un colapso en su sistema de salud.
Este domingo el alcalde Bruno Covas indicó que en la ciudad las camas del sistema público de salud con unidades de cuidados intensivos están en un 90% ocupadas y las camas de enfermería en un 76%. “La tasa de contaminación sigue alta y el sistema está próximo al colapso”, alertó.
Bolsonaro, por su parte, volvió a encabezar una masiva manifestación el domingo, desafiando nuevamente las directrices sanitarias contra las aglomeraciones. Respecto a la renuncia de Teich, el fin de semana consideró que no hay prisa por elegir a un nuevo ministro. Por el momento permanece interinamente en el cargo el general militar Eduardo Pazuello, quien no es médico.
Mandetta aseguró que alertó sobre la gravedad de la pandemia a Bolsonaro y le dijo que el número de muertes “sorprendería”, pero que el jefe de Estado estaba más preocupado con la paralización económica.
Bolsonar, uno de los gobernantes más escépticos sobre la gravedad de la pandemia, ha llegado a calificar el COVID-19 como una “gripecita”. En los últimos días, sostuvo que el coronavirus “va a contagiar al 70 % de la población tarde o temprano” y “va a matar mucha gente” sin importar las medidas de distanciamiento que se adopten.


