La Frontera, el flanco débil de El Soberbio
Vivo en El Soberbio hace casi 10 años y parece éste ser un problema sin solución. El contrabando y el negociado de los "grandes" existió, existe y va a existir siempre. Para los "chicos", por más que sea algo ilegal, es –o siempre fue- un medio de vida...
Pero el gran problema es que, al parecer, no "hay una voluntad en serio" de controlar la frontera. Prefectura Naval Argentina, por ejemplo, tiene a casi 50 efectivos trabajando acá y cuentan con una sola lancha, que encima no la pueden ocupar porque el Río Uruguay sufrió una bajante histórica, y las cuantiosas e inmensas piedras que subyacen de la superficie, hacen imposible su traslado.
Existe un Comité de Emergencia, que se creó el sábado 21 de marzo, dos días después de declarada a la Cuarentena Obligatoria por parte del presidente Alberto Fernández. En general vienen trabajando bien, en forma prolija y coordinada (Policía, Gendarmería, ahora también el Ejército y Prefectura), a nivel local e interno, supervisando a negocios comercios, concientizando a la gente de la importancia quedarse en casa y hasta “blindando” el control en las rutas de acceso, la Costera 2 y la 13.
NO DAN ABASTO?
Sin embargo, el flanco débil, nada más y nada menos, sigue siendo la frontera, con un Brasil dirigido por el “troglodita” y autoritario de Bolsonaro que ha llevado a su país a una tragedia con límites incalculables.
Como excusa se puede aceptar la faltar de elementos con los que cuentas las fuerzas de seguridad. Pero hace tres semanas incluso llegó el Ejército. Hay 137 kilómetros de costa, desde los Saltos del Moconá hasta el límite con Colonia Aurora. También puede ser atenuante...
Pero es inadmisible que, con tanta responsabilidad de parte de la gente en casi 45 días de aislamiento social obligatorio, las fuerzas de seguridad no hayan podido controlar la frontera.
Hay más de 20 "puertos truchos" y los "dueños" hasta se manejan en grupos de whatsApp, con clientes fijos, avisando cuando "aflojan" los controles y cuando la gente puede pasar. Porque no solamente cruzan pesadas cargas de soja, tabaco o alimentos varios, sino que la gente "va y viene" al Brasil, casi cuando se le antoja. Y eso constituye un enorme riesgo para toda nuestra población. Muchos, alrededor de medio millar, por trabajo, y otros por cuestiones familiares…
Por eso apoyamos la postura del Concejal Nelson Brettin, alguien que está trabajando como pocos en pos del beneficio del pueblo todo, durante esta pandemia, incluso repartiendo alimentos y ropa, junto al PAyS, atendiendo a las familias más necesitadas.
Pero cuando una pata falla, o dejamos un flanco débil, nos quedamos mancos todos…
(*) Por Hugo Bruenner, Editor El Soberbio al día


