El riesgo país no para de subir y se duplicó en tres meses: cuánto se explica por factores locales y cuánto pesa el frente externo
La aversión global a los activos emergentes coincidió con dudas sobre reservas, vencimientos de deuda, actividad e inflación, una combinación que profundizó la caída de los bonos soberanos argentinos y encareció el financiamiento.
El índice de riesgo país llegó a superar los 900 puntos básicos en la semana y tocó un máximo desde las elecciones legislativas de 2025 (Foto: Reuters)
El mercado volvió a poner a prueba la deuda argentina. Durante la semana, el índice de riesgo país argentino superó largamente la barrera de los 900 puntos básicos y exhibe una señal de que la desconfianza de los inversores persiste a pesar de los intentos del Gobierno por ponerle paños fríos.
La suba ocurrió en un escenario internacional menos favorable para los activos de países emergentes. La búsqueda de refugio en instrumentos considerados más seguros, el repunte de las tasas de interés en Estados Unidos y una mayor volatilidad global redujeron el apetito por deuda de economías más riesgosas.
Pero el salto argentino hasta niveles no vistos desde las elecciones legislativas de octubre de 2025 -939 unidades- excedió el movimiento regional. Al colocar la lupa sobra la dinámica local, el indicador elaborado por JP Morgan más que se duplicó en los últimos cuatro meses: había tocado un mínimo en ocho años al llegar a los 403 enteros a mediados de julio. Sin embargo, con el correr de las semanas, las condiciones financieras empeoraron y el parámetro de referencia saltó 536 puntos.
Mientras otros países también enfrentaron un encarecimiento de su financiamiento en ese mismo período, los bonos soberanos locales acusaron una caída mayor, lo que amplió la distancia entre el rendimiento que exige el mercado a la Argentina y el que demanda al resto de los emergentes.
Factores internos que explican el desacople del índice de riesgo país: actividad económica débil, inflación que demora en bajar a menos de uno por ciento al mes y dudas sobre la disponibilidad de dólares para afrontar los vencimientos de deuda
Según analistas, en ese desacople aparecen los factores propios: una actividad económica débil, una inflación que demora en bajar a menos de uno por ciento al mes y dudas sobre la disponibilidad de dólares para afrontar los vencimientos de deuda de 2027 y 2028.
El nivel actual del índice de riesgo país también mantiene cerrado el acceso del Tesoro Nacional al crédito voluntario en los mercados internacionales.
La dinámica forma un circuito que el mercado sigue de cerca. La falta de financiamiento obliga a preservar divisas, la presión sobre el tipo de cambio complica la compra de reservas y la debilidad de la economía suma interrogantes sobre el respaldo político del programa económico hacia las elecciones de 2027.
A fin de aportar calma a los inversores, el ministro de Economía, Luis Caputo, atribuyó la volatilidad financiera a factores ajenos a la solidez del plan económico: “Lo que algunos tienen miedo es que no esté el presidente Milei”.
La salida de capitales y las dudas sobre la recuperación
En diálogo con Infobae, el director ejecutivo de la Fundación Libertad y Progreso, Aldo Abram, sostuvo que la suba del índice de riesgo país responde a una combinación de factores internos y externos.
Según el economista, tras el impulso que siguió a las elecciones, cuando crecieron el consumo, la inversión y el ingreso de capitales, la economía sufrió una reversión marcada por la salida de financiamiento externo. Ese cambio, afirmó, afectó la demanda interna, debilitó el nivel de actividad y alimentó dudas sobre la recuperación económica antes de las elecciones de 2027.
Tras el impulso que siguió a las elecciones, cuando crecieron el consumo, la inversión y el ingreso de capitales, la economía sufrió una reversión marcada por la salida de financiamiento externo (Abram)
El economista destacó que ese deterioro interno se combinó con shocks internacionales, entre ellos la suba del precio del petróleo, el repunte de la inflación global y el aumento de las tasas de interés en Estados Unidos. También incluyó la incertidumbre regional y las dudas sobre la continuidad del respaldo del Tesoro estadounidense.
Para Abram, estos elementos refuerzan un círculo vicioso: la salida de capitales eleva el índice de riesgo país, reduce el financiamiento para consumo e inversión y agrava la incertidumbre política.
Para Martín Polo, los dos planos se retroalimentan. El contexto global “más volátil” e incierto, explicó, quita flujos hacia la Argentina porque, ante un escenario adverso, los inversores reducen su exposición a los activos de mayor riesgo. “Con un escenario tan complicado, el inversor prefiere asumir menos riesgos”, afirmó.
El economista describió el cuadro internacional como un movimiento de flight to quality, es decir, una preferencia por activos de mayor seguridad. Ese comportamiento eleva el costo de financiamiento de la Argentina, aunque también inciden variables domésticas: una economía en recesión, una recuperación de la actividad que aún no aparece y una inflación que mantiene una trayectoria de baja más lenta de la esperada.
Polo también mencionó que el mercado internacional permanece cerrado para el país y que esa situación obliga al Banco Central de la República Argentina a reforzar la acumulación de reservas. A su vez, advirtió que la apreciación cambiaria de períodos previos limitó el margen de acción. Las dudas sobre el programa financiero oficial completan el cuadro que observan los inversores.
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Con un escenario tan complicado, el inversor prefiere asumir menos riesgos (Polo)
Según su análisis, el deterioro de la actividad y la incertidumbre financiera pueden afectar las perspectivas electorales del presidente Javier Milei, con impacto sobre los precios de los bonos. El riesgo político y electoral, agregó, suele amplificar las reacciones ante noticias negativas. Como contrapartida, planteó que una desaceleración más rápida de la inflación, acompañada por una mejora de los salarios reales y el consumo, ayudaría a recomponer la actividad y las expectativas.
Los bonos cayeron más que los de otros países emergentes
El jefe de Research de Parakeet, Matías de Luca, remarcó que todas las economías de la región registraron aumentos en sus indicadores de riesgo ante un contexto global adverso. La diferencia, dijo, es que “Argentina duplicó el movimiento de créditos comparables”, un comportamiento que sugiere una incidencia mayor de los factores idiosincráticos.
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De Luca citó como referencia la tasa forward entre los bonos AO27 y AO28, que se ubicó en 32%. Esa relación implica que el mercado parece exigir que un título en dólares bajo ley argentina, con vencimiento a un año, rinda 32% anual en dólares hacia octubre de 2027, un nivel que, según el analista, refleja tensión financiera.
“El mundo paga países riesgosos cuando necesita rendimientos o sobra el capital”, explicó.
El escenario actual impone mayor selectividad: los inversores reducen su exposición a los emergentes, por lo que el índice de riesgo país sube (De Luca)
En cambio, sostuvo De Luca que el escenario actual impone mayor selectividad: los inversores reducen su exposición a los emergentes, por lo que el índice de riesgo país sube en toda la región. En el caso argentino, ese movimiento coincide con tenedores de bonos que buscan reducir posiciones y con una menor cantidad de compradores dispuestos a absorber esas ventas.
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La brecha con el promedio regional expone las dudas locales
La economista de GMA Capital, Rocío Bisang, consideró que los elementos locales ganaron peso en la última escalada. “Afuera el contexto se complicó y eso nos afecta, pero Argentina está sufriendo bastante más que el resto”, afirmó.
El promedio del riesgo país en América Latina se ubica en 212 unidades. Por lo tanto, el indicador argentino se ubica 727 puntos básicos por encima del nivel latinoamericano y muestra que el encarecimiento del financiamiento argentino no responde solo al deterioro externo, sino también a interrogantes propios sobre la economía y la capacidad de pago futura.
La principal duda pasa por el origen de los dólares necesarios para cumplir los vencimientos de deuda y atender la demanda privada entre 2027 y 2028 (Bisang)
La principal duda, según Bisang, pasa por el origen de los dólares necesarios para cumplir los vencimientos de deuda y atender la demanda privada entre 2027 y 2028. Sin señales que despejen esa cuestión, un índice de riesgo país elevado dificulta el regreso a los mercados internacionales y deja al Banco Central ante mayores obstáculos para sostener la compra de reservas en un escenario de presión cambiaria.
La economista agregó que la falta de recuperación de la actividad puede complicar las perspectivas electorales del Gobierno y alimentar dudas sobre la continuidad del programa económico. Esa incertidumbre, sostuvo, puede impulsar una mayor dolarización de carteras y aumentar la presión sobre las divisas disponibles.
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