Rusia le respondió a EEUU por el conflicto del buque Bella 1 y escala la tensión mundial
La tensión mundial incrementa luego de la operación estadounidense en altamar. Además, el gobierno de Estados Unidos confirmó la detención de una segunda embarcación llamada M/T Sophia.

El gobierno de Rusia, conducido por Vladimir Putin, emitió un comunicado en respuesta a la operación estadounidense en altamar, cerca de las costas de Venezuela, que resultó en la incautación del petrolero de bandera rusa Bella 1, vinculado con el país latinoamericano: "De conformidad con la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982, la libertad de navegación se aplica en alta mar y ningún Estado tiene derecho a utilizar la fuerza contra buques debidamente registrados en las jurisdicciones de otros Estados".
El comunicado fue compartido por el Ministerio de Transporte ruso, conducido por Andréi Nikitin. Además, el funcionario precisó que, luego de la avanzada del Comando Europeo de los Estados Unidos, el gobierno de Putin "perdió contacto" con el buque.
Además, el legislador ruso, Andrei Klishas, denunció que la incautación del petrolero es un "acto de piratería absoluta", informó la agencia de noticias estatal TASS.
El gobierno de Estados Unidos concretó en las últimas horas la incautación de un buque petrolero con bandera rusa que navegaba por el Atlántico Norte y que había partido desde Irán con destino final en Venezuela, tras una persecución que se extendió por más de dos semanas y elevó la tensión internacional.
La nave, actualmente identificada como Marinera y anteriormente conocida como Bella 1, había logrado eludir durante varios días el cerco estadounidense sobre petroleros alcanzados por sanciones que operan en torno a aguas venezolanas. Según distintas fuentes, durante su huida el buque habría contado con apoyo disuasivo, incluyendo la presencia de un submarino y un buque de guerra. Sin embargo, el operativo culminó con su captura, en un contexto de creciente presión sobre el régimen venezolano.
La empresa rusa BurevestMarin, vinculada al buque, denunció públicamente el accionar estadounidense. “Nuestro buque civil, que no lleva carga a bordo y navega en lastre, está siendo perseguido desde hace tiempo por la Guardia Costera de los Estados Unidos. A pesar de los repetidos intentos del capitán por comunicar la identidad y el carácter civil del buque con bandera rusa, la persecución continúa con la vigilancia aérea coordinada de aviones de reconocimiento P-8A Poseidon de la Armada de los Estados Unidos”, sostuvo la compañía en un comunicado.
La Guardia Costera estadounidense logró finalmente abordar el petrolero sin que se registraran incidentes ni resistencia por parte de la tripulación, de acuerdo con un funcionario norteamericano con conocimiento directo del operativo. La incautación puso fin a una extensa cacería marítima que se desarrolló a lo largo del Atlántico Norte.


