El día que Alemania volvió a ser una Máquina
La tetracampeona del mundo se impuso con contundencia por 7 goles a 1 frente al seleccionado de CONCACAF, que llegó a estar 1 a 1 en el primer tiempo pero no pudo sostenerse.

Apenas seis minutos tardó Alemania en encender su Nmecha de candidato histórico y alimentar su ilusión de conseguir la quinta Copa del Mundo. El poderoso equipo europeo hasta pareció darse el lujo de hacerle un regalo de bienvenida a Curazao en su primera vez en la historia en la competencia. Porque cuando la novata selección terminó de saborear las mieles del gol eterno de Livano Comenencia, la máquina teutona volvió a ponerse en modo avasallante y le sacó brillo a su chapa de candidato con una goleada contundente en Houston en su presentación como cabeza de serie del Grupo E.
El 7-1 de Alemania en su estreno mundialista ratificó el enorme potencial ofensivo y la capacidad de reacción del equipo de Julian Nagelsmann, que jugó un segundo tiempo aplastante luego de terminar la primera etapa 3-1 tras la sorpresa del empate.
Salvo por ese relax alemán que le permitió una gran alegría que su rival recordará por todos los tiempos, Alemania tuvo el control absoluto del partidos y nunca perdió la compostura ni el control estratégico. El equipo germano dio una auténtica exhibición de juego posicional, amplitud y efectividad, demostrando por qué es uno de los máximos aspirantes al título.
Alemania, goleó y confirma su condición de candidato. (EFE/ Carlos Ramírez)
El motor de la máquina alemana estuvo en el funcionamiento del mediocampo en el sistema 4-2-3-1 de Nagelsmann, liderado por el fútbol total de un Felix Nmecha que su ubicó como volante pivote por izquierda (como socio de Pavlovic) y fue más delantero que volante: clavó la pelota en el ángulo desde afuera del área en el 1-1 y le cometieron el penal que derivó en el 3-1. También resultó decisivo el desequilibrio individual de Jamal Musiala y Florian Wirtz rompiendo líneas con gambetas y aceleraciones y asistiendo con categoría los hombres de punta.
Ni siquiera las modificaciones del deté para cuidar las piernas de sus titulares le bajaron el ritmo al demoledor equipo teutón. Al contrario, los cambios le inyectaron frescura y ambición a esa voracidad genética de Alemania para volver a festejar siete goles en el Mundial como lo había hecho en la semi de 2014 nada menos que ante al local Brasil.
Paliza de los alemanes en Houston. (AP Photo/Eric Gay).
Esta goleada no solo le otorga a Alemania sus primeros tres puntos en el certamen sino que, a la vez, la selección europea tetracampeona del mundo envió un mensaje contundente al resto de los competidores: la maquinaria bávara está aceitada, física y mentalmente fuerte para destrabar partidos y castigar sin piedad cualquier mínima desatención del rival. En este caso fue contra la debutante y humilde Curazao, pero no debe existir ningún equipo que quiera cruzarse con esta temible potencia.



