A 25 años del ascenso más recordado: Luz y Fuerza a la Liga Nacional

15/06/2020
A 25 años del ascenso más recordado: Luz y Fuerza a la Liga Nacional

Hoy se cumplen 25 años del mayor logro del básquetbol misionero: la consagración de Luz y Fuerza en el Torneo Nacional de Ascenso y el pasaporte a la Liga Nacional. Fue una noche mágica en el club Tokio -transformado en una caldera-, donde el local dejó sin nada a Mendoza de Regatas en un quinto juego final de película. El recuerdo.

Jueves 15 de junio de 1995. No era una noche más en el club Tokio de Posadas. El estadio era una caldera, no entraba un alfiler, incluso mucha gente quedó afuera. La adrenalina y la pasión eran el fiel reflejo de la representación que había logrado – fundamentalmente en los últimos partidos- el local, Luz y Fuerza. La convocatoria multitudinaria lo ameritaba: los anfitriones, dirigidos Rubén Magnano (nueve años después campeón olímpico), recibían en el quinto partido de la serie final (2-2) del Torneo Nacional de Ascenso a Mendoza de Regatas.

En los duelos previos de la llave – al mejor de cinco juegos-, el “eléctrico” había ganado el primero (77-69) y perdido el segundo (89-96) en la capital provincial. Ya en el sur del país, el “remero” pasó adelante tras imponerse ante su gente (106-97), aunque después resignó un partido fundamental en lo psicológico ante los misioneros (69-72).

“El grupo humano que armamos era espectacular. Siempre nos mantuvimos unidos, más en las malas, y eso se vio en Mendoza. Fue clave en lo mental ganar ese partido porque estábamos muy confiados en la preparación que teníamos. Con ese triunfo llegamos a Posadas para definirlo en casa”, recordó el capitán de ese equipo de Luz y Fuerza, Miguel Zandomeni.

Y agregó: “Toda la previa a la gran final fue con mucha adrenalina. No podíamos caminar por la calle porque la gente nos hablaba del partido y uno ya comenzaba a olfatear que se respiraba básquet por todos lados, algo que no había sucedido a lo largo de la temporada. No habíamos tenido esa identificación con el público, tal es así que el promedio de gente durante el torneo era de 800 personas aproximadamente. Ganar el cuarto partido de visitante fue una explosión de algarabía en toda la provincia. Hubo mucha pasión. El básquet había pegado”.

En el templo “japonés”, la casa adoptada por el equipo “verde” y que necesitó de tribunas portátiles que fueron armadas ese mismo día, estaban los dos mejores de la temporada. El último juego no estuvo lejos de esa paridad mostrada en cada uno de los mano a mano de la definición. En ese sentido Zandomeni contó que “fue muy parejo. En lo personal, tanto en el cuarto como en el quinto partido, dejé la parte ofensiva individual para defenderlo al “Caco” Colla (casi 23 puntos de promedio por partido en la temporada), entonces me ocupé en tratar de frenarlo. Hasta el tercer juego yo lo defendía a Marcos Nobile pero pedí para ocuparme del otro alero goleador”.

  • Miguel Zandomeni, con Luz y Fuerza en la Liga Nacional.

Fue un ida y vuelta típico de una final cargada de dramatismo y con varios jugadores talentosos que le daban otro tinte a la definición. “Ellos habían hecho un gran scouting sobre nuestra figura, el extranjero Donald Jones. Stanley Easterling lo controló bien. Donald es zurdo y le habían anulado la izquierda, entonces tuvo que adaptarse a eso. Él era nuestro estandarte debajo del aro, nuestro goleador, y todas las pelotas primero pasaban por él. Ellos hicieron un buen trabajo en ese sentido”, reconoció el tirador.

El trámite estuvo cargado de nerviosismo. Y el desenlace no fue la excepción. A falta de 10 segundos, Regatas empató el partido desde la línea de libres (81-81). Fernando Rodríguez tomó el balón, tras la salida debajo del tablero, recorrió en velocidad todo el rectángulo y, con varias zancadas, ingresó a la pintura con una bandeja que culminó con la pelota coqueteando en el aro. El primer rebote lo tomó Pablo Hoya que tampoco pudo convertir, mientras que en el segundo rebote, para sorpresa de todos, apareció el base Fernando “Nano” Posetto que, con 4 segundos por jugar, metió un cachetazo en el aire que sirvió para que el balón ingrese y desate el delirio del público local. Luego hubo un intento apresurado de la visita que fue en vano. El tablero final marcó el 83 a 81. Fiesta, locura y emoción. Luz y Fuerza entraba a la máxima categoría a nivel país por primera vez en su historia.

“Uno nunca se va a olvidar de eso. Ganar un torneo es lo más hermoso que te puede pasar en la vida. A mí me sucedió una sola vez y fue con Luz y Fuerza. Es imborrable”, resaltó el “Gringo”.

“No fue un equipo más para mí, marcó algo muy importante en mi vida a nivel deportivo. Por varios motivos, desde el primer momento que llegué en la temporada 93-94 me sentí muy cómodo en la ciudad y con el cariño de la gente. A mí me iba bien por suerte y se dio mi renovación del contrato para la temporada que culminamos con el ascenso”, señaló.

Uno de los artífices del campeonato fue sin lugar a dudas, Rubén Magnano, quien había dirigido anteriormente a Atenas de Córdoba, siendo campeón sudamericano. El coach cordobés se encontraba como ayudante en el seleccionado argentino en pleno Mundial de Canadá, donde se enteró de la decisión –increíble- del conjunto “griego”, cerrando así, casi de casualidad, su llegada a la tierra colorada. “La preparación con Rubén (Magnano) fue muy buena. El armado del equipo fue muy inteligente porque se mantuvo la base del equipo anterior, reforzado en puestos importantes. Gustavo Monella, Fernando Rodríguez y yo seguimos del torneo pasado. Y completaron el plantel con Pablo Hoya, Fernando Posetto, Lauro Mercado, Matías Tomatis y Donad Jones como americano. Los juveniles eran José Luis Ayala y Matías Caramuto”, analizó el entrerriano.

  • Zandomeni en acción en la Liga Nacional ante Andino de La Rioja.

Cabe destacar que durante la fase regular, Luz y Fuerza había ganado 34 partidos de los 39 disputados (23 como local y 11 como visitante), récord que lo ubicó en la primera colocación del TNA 1 y que le permitió tener ventaja de localía en play off. En cuartos de final dejó en el camino a Libertad de Sunchales (3-0) y en semis a Obras Sanitarias (3-10). “Los dos equipos que marcamos una diferencia esa temporada fueron Regatas y nosotros. Los dos estábamos bien reforzados, los demás planteles no tenían tanto respaldo económico y eso se notó. El otro que estaba bien era Obras, que también era candidato”, detalló.

Lo que vino después ya es conocido. Problemas económicos en la institución hicieron que su incursión en la Liga Nacional durara solo una temporada, en la cual dejó su huella peleando por momentos arriba en el campeonato (terminó en la novena posición). El sueño se había terminado. Transcurrió en un abrir y cerrar de ojos. La plaza fue vendida (posteriormente la compraría Estudiantes de Olavarría) y las ilusiones de toda una provincia quedaron en la nada misma. Lamentable…

Aun así hoy, a 25 años de aquel hito del ascenso, queríamos homenajear a aquel equipo que encendió la llama “naranja” en Misiones y que se ganó el respeto de todos. GRACIAS.

 

(*) Fotos: El Territorio

(*) Fuente: Misiones Basket

 

Posetto: “Fue una jugada fortuita que definió todo”

Posetto: “Fue una jugada fortuita que definió todo”

El héroe de la noche más gloriosa del basquetbol misionero, Fernando “Nano” Posetto, charló con Misiones Básket y recordó aquella final ante Mendoza de Regatas con su cachetazo lapidario que le dio el ascenso a Luz y Fuerza a la máxima divisional. “Esa jugada sentenció un partido, un ascenso y ahora a 25 años definió un momento que quedó en la historia”, resaltó el cordobés.

Tras dos temporadas en el moderno TNA (hoy Liga Argentina), en las cuales terminó décimo en la tabla de posiciones en la 1992-93 y sexto en la 1993-94, la dirigencia de Luz y Fuerza decidió la contratación del entrenador multicampeón con Atenas, Rubén Magnano, y apostar a un plantel con jugadores de peso en la divisional para ir en búsqueda del ansiado ascenso. Entre ellos se encontraba el base, Fernando Posetto, uno de los mejores en el mercado.

“Al club llego tras mi paso por Gimnasia de Comodoro Rivadavia. Mi representante me había dicho que se estaba armando una banda linda con Magnano a la cabeza. Me dijo que querían ascender”, contó el “Nano”, quien habló con Misiones Básket al cumplirse 25 años del ascenso del conjunto “eléctrico” a la Liga Nacional.

“Tengo un recuerdo espectacular. Fue un temporada dura. Nosotros sabíamos que llegamos a Luz y Fuerza con el objetivo de ascender. El club estaba motivado para esa meta. Fue increíble. Si bien la temporada fue desgastante por la distancia de los viajes, el resultado final tapó todo eso”, agregó Posetto, quien a sus 53 años reside en la localidad de Rafaela en Santa Fé.

En la actualidad el ex armador trabaja como operador logístico de una empresa de camiones, aunque sigue ligado al básquet como entrenador y coordinador del club Independiente, donde asegura que siempre lleva a sus mellizos Emanuel y Lorenzo de 8 años (también tiene una hija María Eugenia viviendo en Corrientes).

En plena pandemia por el Covid-19, el ex jugador de Luz y Fuerza recordó aquel hito alcanzado por el equipo. “Fue un equipo corajudo y tuvo tesón. Si bien los play off no lo jugamos muy bien de manera colectiva, llegamos a la definición más que nada por el talento y por la categoría que tenía el plantel. Fue un elenco inteligente”. 

En relación al quinto juego final ante Regatas en Posadas que le dio el título del Torneo Nacional de Ascenso y el pasaporte a la elite del básquet argentino dijo que “el Tokio esa noche estaba espectacular. Una cancha chiquita que era un hervidero. Esa semana ya sabíamos que los basquetboleros de la provincia tenían mucha expectativa. Luego recuerdo hicimos una gira por las principales ciudades y había mucha alegría y agradecimiento. Creo que quedó chica la cancha. Ese equipo ya era una expresión de deseo de una provincia que buscaba una representación nacional”.

El cierre de aquel partido fue de película y el principal protagonista fue él con aquel manotazo salvador en pleno rebote que desató el grito y la locura de todo el público a falta de cuatro segundos (83-81). “El cachetazo del final es la jugada menos entrenada en la historia. Nunca vi una jugada preparada para algo así. Fue una jugada fortuita. Yo no sé si tuve intenciones que vaya al aro o que se siga jugando pero tuvimos la suerte que entró y definió todo. Definió un partido, un ascenso y ahora a 25 años definió un momento que quedó en la historia. El que lo vivió no lo pudo volver a repetir, ni siquiera tuvo la oportunidad de estar cerca de un suceso similar”, subrayó emocionado.

  • El Nano Posetto jugando la Liga Nacional con Luz y Fuerza.

“El paso del tiempo te demuestra que vos conseguiste algo importante para una provincia. En ese momento uno piensa en disfrutarlo como persona, como núcleo familiar, como parte del plantel y simpatizantes, y no se da cuenta de la trascendencia. Fue importante lo que se hizo. Hasta hoy me siguen llamando de Misiones diciéndome que fui parte de ese logro”, destacó.

Cabe señalar que Posetto ha logrado en su carrera cuatro ascensos a la Liga Nacional. Con Banco de Córdoba en la 1992-93, Luz y Fuerza, Ben Hur de Rafaela 2001-02 y La Unión de Formosa 2004-05. Con ese récord es el segundo con más ascensos en la divisional por detrás de Mario Sepúlveda (5).

En otro punto, el “cerebro” dentro del rectángulo hizo un paréntesis para halagar el trabajo del entrenador del equipo posadeño, Rubén Magnano, quien años después sería campeón olímpico. “Rubén ya está demostrado que es un genio. Él estuvo siempre a un paso más arriba que el grupo. Influyó como todo gran entrenador. Su dedicación y esfuerzo hizo que logremos el objetivo. Su capacidad de manejo quedó demostrada después con el tiempo y quedó grabada en nosotros como una parte muy importante. Un compañero una vez me dijo que nosotros en ese momento no lo entendimos muy bien a Rubén (risas)”, señaló el sanfracisqueño, quien tiene más de 400 partidos jugados de manera profesional y más de 4000 puntos convertidos en diez clubes.

Por otro lado, Posetto también rememoró el paso del conjunto misionero por la primera división: “Cuando jugamos la A el clima de básquet fue impresionante. El día previo a cada partido se veía a la gente haciendo fila para sacar las entradas. Salimos en el Gráfico, estábamos en todos los medios. Éramos la aparición de la Liga Nacional porque nos acomodamos en el campeonato. Aunque desde enero ya no encontramos regularidad y la falta de apoyo económico hizo que empecemos a caernos. Todo terminó con la perdida de la plaza. Es difícil mantenerse. Siempre es importante tener una renovación de dirigentes. Me entristeció”.

Para finalizar, la figura de aquella noche gloriosa envió sus saludos a todos los simpatizantes que apoyaron al club en aquel momento, destacando que es un recuerdo imborrable para él. “Los misioneros saben bien que es una provincia espectacular. La gente y el periodismo nos trataron de maravilla. Los problemas que hubo fue por no tener apoyo y todo era muy profesional. No puedo dejar de estar muy contento de haber caminado las calles de Posadas y haber recorrido la provincia. Siempre va haber una parte importante de grandes recuerdos de mi paso por Misiones”.

(*) Fotos: El territorio 

(*) Misiones Basket

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